parálisis cerebral
• Los signos y síntomas aparecen durante el primer año de vida o los años de preescolar. En general, la parálisis cerebral provoca una alteración en el movimiento asociada con reflejos anormales, flacidez o rigidez de las extremidades y el tronco, postura anormal, movimientos involuntarios, marcha inestable o una combinación de estos.
• Las personas que tienen parálisis cerebral pueden tener problemas para tragar y, frecuentemente, presentan desequilibrio muscular en los ojos, situación en la cual los ojos no hacen foco en el mismo objeto. Las personas con parálisis cerebral también pueden presentar una menor amplitud de movimiento en varias articulaciones del cuerpo debido a la rigidez muscular.
• El efecto de la parálisis cerebral sobre las capacidades funcionales varía ampliamente. Algunas de las personas afectadas pueden caminar mientras que otras no pueden hacerlo. Algunas personas presentan una capacidad intelectual normal o cercana a lo normal, pero otras pueden tener discapacidades intelectuales. También pueden existir epilepsia, ceguera o sordera. • Se estima que dos de cada 1,000 niñas y niños recién nacidos desarrollarán parálisis cerebral. Y aproximadamente el 40% de las y los nacidos con parálisis cerebral será un caso grave. Cerca de 10,000 bebés y niños/as son diagnosticados/as con la enfermedad cada año.
• En el país hay alrededor de 500 mil personas con parálisis cerebral y cada año se reportan cerca de 12 mil nuevos casos. En el 40% de los casos se desconoce la causa que la origina, mientras que un 20% se asocia con la prematurez, que se presenta al momento del nacimiento. En cambio, el 60% de los casos corresponden a una parálisis cerebral de tipo espástica porque conlleva un daño neurológico en la corteza cerebral.
• El impacto en la vida de las personas depende de la afectación cerebral, por lo que 40% de los casos presentará discapacidad intelectual; 15%, discapacidad visual y 10% discapacidad auditiva.
• El 75% de los pacientes que logren caminar requerirán algún auxiliar para hacerlo; 35% presentará epilepsia; 25% tendrá dificultad para controlar sus esfínteres y 25% presentará alteraciones de conducta. El costo promedio de la atención de una o un pequeño con esta condición oscila entre cinco mil pesos y 36 mil 270 pesos al año en promedio en México. • México cuenta con la NOM-034-SSA2-2013, Para la prevención y control de los defectos al nacimiento, la cual establece los criterios y especificaciones para la prevención, diagnóstico, tratamiento y control de los defectos al nacimiento, siendo de observancia obligatoria para el personal de salud que brinda atención en el campo de la salud reproductiva de las instituciones públicas, sociales y privadas del Sistema Nacional de Salud. Así como la‟NOM-007-SSA2-2016, Para la atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, y de la persona recién nacida donde existe obligatoriedad en los profesionales de la salud, para dar seguridad al embarazo, parto y puerperio.
• Existen distintos tipos de parálisis cerebral, clasificados según el tipo de movimiento que afectan, las partes del cuerpo afectadas y cuán graves son los síntomas. Algunos tipos implican discapacidades intelectuales y del desarrollo (IDD por sus siglas en inglés) además de problemas con el movimiento.
• Parálisis cerebral espástica. Este tipo es la forma más común del trastorno. Las personas con este problema tienen los músculos rígidos, lo que causa movimientos abruptos o repetidos. Existen distintas formas de parálisis cerebral espástica, dependiendo de las partes del cuerpo afectadas. Estas formas son:
• Hemiplejia espástica o hemiparesia. Este tipo afecta el brazo, la mano y a veces la pierna de un solo lado del cuerpo. Las y los niños con esta forma pueden tener retraso en el aprendizaje del habla, pero la inteligencia suele ser normal.
• Diplejía o diparesia espástica. Las personas con esta forma tienen principalmente rigidez en los músculos de las piernas, mientras que los brazos y el rostro no se ven tan afectados. La inteligencia y las habilidades del lenguaje suelen ser normales.
• Cuadriplejia o cuadriparesia espástica. Esta es la forma más grave de parálisis cerebral, e involucra rigidez severa en los brazos y las piernas, y un cuello blando o débil. Las personas con cuadriplejia espástica por lo general no pueden caminar y suelen tener problemas para hablar. Esta forma también puede involucrar una IDD moderada a grave.
• Parálisis cerebral discinética. Este tipo implica movimientos lentos y abruptos incontrolables de manos, pies, brazos o piernas. Los músculos del rostro y la lengua pueden ser hiperactivos y hacer que algunos niños se babeen o hagan muecas. Las personas con este tipo de parálisis suelen tener problemas para sentarse derechas o caminar. Las personas con parálisis cerebral discinética no suelen tener problemas intelectuales.
• Parálisis cerebral atáxica. Esta forma del trastorno afecta el equilibrio y la percepción de la profundidad. Las personas con parálisis cerebral atáxica caminan de manera inestable y tienen dificultad para realizar movimientos rápidos o precisos como escribir, abotonarse una camisa o extender el brazo para tomar un libro.
• Tipos mixtos. Este tipo de parálisis cerebral incluye una mezcla de síntomas de los otros tipos.
Causas y factores de riesgo
La parálisis cerebral es consecuencia de una anormalidad o alteración en el desarrollo del cerebro, normalmente antes del nacimiento.
En muchos casos se desconoce su desencadenante exacto. Los factores que pueden provocar problemas en el desarrollo cerebral incluyen los siguientes:
• Mutaciones genéticas que ocasionan un desarrollo anormal del cerebro.
• Infecciones maternas que afectan el desarrollo fetal.
• Ataque cerebral prenatal, una interrupción del suministro de sangre al cerebro en desarrollo.
• Infecciones neonatales que provocan inflamación en el cerebro o a su alrededor.
• Traumatismo encéfalo craneano en el bebé a consecuencia de un accidente de tránsito o una caída.
• Falta de llegada de oxígeno al cerebro (asfixia) relacionada con problemas en el trabajo de parto o el parto.
• Existe un número de factores relacionados con el aumento del riesgo de parálisis cerebral.
• Sarampión alemán (rubeola). La rubeola es una infección viral que puede provocar defectos congénitos graves. Se puede prevenir con vacunación.
• Varicela. La varicela es una infección viral contagiosa que causa picazón y erupciones, y puede provocar complicaciones en el embarazo. También puede prevenirse con vacunación.
• Citomegalovirus. El citomegalovirus es un virus común que causa síntomas parecidos a los de la gripe y puede producir defectos congénitos si la madre experimenta su primera infección activa durante el embarazo.
• Herpes. El herpes es una infección que puede ser transmitida de la madre al niño durante el embarazo y afecta el vientre y la placenta.
• Toxoplasmosis. La toxoplasmosis es una infección causada por un parásito que se encuentra en los alimentos contaminados, la tierra y las heces de gatos infectados.
• Sífilis. La sífilis es una infección
bacteriana que se transmite por vía sexual.
• Exposición a toxinas. La exposición a toxinas, como el metilmercurio, puede aumentar el riesgo de defectos congénitos.
• Infección por el virus zika. Los bebés que, a causa de la infección por zika a través de la madre, tienen microcefalia pueden padecer parálisis cerebral.
• Otras afecciones. Hay otras afecciones que pueden aumentar el riesgo de parálisis cerebral, como los problemas de tiroides, las discapacidades intelectuales o las convulsiones
síntomas
Los signos y síntomas pueden variar enormemente. Los problemas de movimiento y coordinación relacionados con la parálisis cerebral infantil pueden incluir las siguientes:
• Los signos y síntomas pueden variar enormemente. Los problemas de movimiento y coordinación relacionados con la parálisis cerebral infantil pueden incluir las siguientes:
• Variaciones en el tono muscular, como demasiado rígido o demasiado flácido.
• Músculos rígidos y reflejos exagerados (espasticidad).
• Músculos rígidos con reflejos normales (rigidez).
• Falta de coordinación muscular (ataxia).
• Temblores o movimientos involuntarios.
• Movimientos lentos y ondulatorios (atetosis).
• Demoras en alcanzar los hitos del desarrollo de habilidades motoras, como levantar el torso con los brazos, sentarse solo o gatear.
• Apoyo de un lado del cuerpo, como agarrar con una sola mano o arrastrar una pierna mientras gatea.
• Dificultad para caminar, como hacerlo en puntas de pie, andar agachado, andar en forma de tijera con las rodillas cruzadas, andar con pasos amplios o andar de manera asimétrica.
• Babeo en exceso o problemas para tragar.
• Dificultad para succionar o comer.
• Demoras en el desarrollo del habla o dificultad para hablar.
• Dificultad para realizar movimientos exactos, como levantar un crayón o una cuchara.
• Convulsiones.
• La discapacidad relacionada con la parálisis cerebral infantil puede limitarse principalmente a una extremidad o un lado del cuerpo, o puede afectar todo el cuerpo. El trastorno cerebral que provoca la parálisis cerebral infantil no cambia con el tiempo; por eso, los síntomas generalmente no empeoran con la edad. Sin embargo, el acortamiento y la rigidez musculares pueden empeorar si no se tratan de manera intensiva.
• Las anomalías cerebrales relacionadas con la parálisis cerebral infantil también pueden contribuir a otros problemas neurológicos. Las personas que padecen parálisis cerebral infantil también pueden tener lo siguiente:
• Dificultad con la visión y el oído.
• Discapacidades intelectuales.
• Convulsiones.
• Percepciones del tacto o dolor anormales.
• Enfermedades orales.
• Afecciones de salud mental (psiquiátricas).
• Incontinencia urinaria
complicacionesy prevención
• La debilidad muscular, la espasticidad muscular y los problemas de coordinación pueden contribuir a muchas complicaciones durante la infancia o, más tarde, durante la adultez; entre estas se encuentran las siguientes:
• Contractura. La contractura es el acortamiento de los tejidos debido a la rigidez muscular grave (espasticidad). La contractura puede inhibir el crecimiento de los huesos, hacer que los huesos se doblen y provocar deformaciones, dislocaciones o dislocaciones parciales en las articulaciones.
• Desnutrición. Es posible que las personas tengan problemas para obtener una nutrición suficiente debido a las dificultades que presentan para tragar o alimentarse, especialmente en el caso de los y las bebés.
• Afecciones de salud mental. Algunas personas pueden tener afecciones de salud mental‟(psiquiátricas), como depresión.
• Enfermedad pulmonar. Las personas con parálisis cerebral infantil pueden desarrollar enfermedades pulmonares y trastornos respiratorios.
• Afecciones neurológicas. Las personas pueden ser más propensas a desarrollar trastornos del movimiento o síntomas neurológicos agudizados con el tiempo.
• Artrosis. La presión sobre las articulaciones o la alineación anormal de las articulaciones debido a la espasticidad muscular pueden provocar la aparición temprana de una enfermedad de los huesos degenerativa y dolorosa‟(artrosis).
• Osteopenia. Las fracturas que ocurren debido a la baja densidad ósea (osteopenia) pueden surgir de varios factores frecuentes, como la falta de movilidad, las deficiencias nutricionales y el uso de medicamentos anticonvulsivos.
• Desequilibrio muscular en los ojos. Esto puede afectar la fijación y el seguimiento visuales; un especialista en ojos debe evaluar la sospecha de desequilibrios.
• La mayoría de los casos de parálisis cerebral no pueden evitarse, pero sí puedes disminuir los riesgos. Si estás embarazada o planeas quedar embarazada, puedes tomar las siguientes medidas:
• Asegúrate de haber recibido todas las vacunas. Las vacunas contra ciertas enfermedades, como la rubéola, pueden prevenir una infección que podría provocar daños cerebrales al feto.
• Cuídate. Cuanto más saludable te encuentres al momento del embarazo, menos probabilidades tendrás de desarrollar una infección que podría provocar una parálisis cerebral.
• Procura atención médica prenatal temprana y continua. Las visitas regulares a tu médico/a durante el embarazo constituyen un buen modo de reducir los riesgos para la salud, tanto para ti como para la o el bebé que se está gestando.
• Pon en práctica medidas para la seguridad de tu hijo/a, proporcionándole un asiento infantil para el auto, un casco para andar en bicicleta, barandas de seguridad en las camas y la supervisión adecuada.

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